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27 nov. 2012

Album Review: Rihanna - Unapologetic


He perdido la noción con respecto al momento específico en el que Rihanna se convirtió en un "personaje", un personaje, un artista de culto, de aquellos que ni bien abren la boca, hacen que la gente se detenga a escucharlos, que paren las rotativas, etc., asumo que todo esto sucedió en medio de la locura generada por We Found Love, aquel hit que ha marcado un antes y un después en su carrera (cada 22 de septiembre Rihanna debería mandarles ramos de rosas y canastas de frutas a Calvin Harris y a Leona Lewis).

El pasado septiembre Rih, sacó Diamonds, el grower del año, y lo llamo grower por la yuxtaposición de la primera impresión y la opinión resultante del hábito de escucharlo con cierta regularidad, desde un primer sabor de boca insípido, al descubrimiento de texturas y profundidades nunca antes vistas, decir que es sorprendente vendría a ser subestimarla...
La gran variedad de capaz, texturas y arreglos son los culpables de semejante efecto, o bien podría ser la delivery de Rihanna (en Diamonds la escuchamos cantar un tono más bajo del usual), bien podrían ser también culpables de darle esta inexplicable profundidad a su ya 12º hit.


Por otro lado, en Unapologetic, el resultado es más bien mixto, aquellas exquisitas texturas están presentes en una buena porción del disco, mayormente donde la personalidad interpretativa de la de Barbados flaquea.
Este es fácilmente el segundo intento de Rih de hacer un álbum adulto y emotivo (sin descuidar los hits, teniendo suficientes para cosechar ganancias hasta que sea tiempo para el álbum 8), sin embargo, Unapologetic no logra alcanzar las niveles de Rated R, el encanto e irresistible carisma de Rihanna están presentes, prueba de ello son Phresh of the Runway, No Love Allowed, y la controvertida obra maestra que es Nobody's Business (asistida por Chris Brown en esta última).
En el campo de las baladas Rih sigue progresando (lenta pero segura), esbozos de vulnerabilidad son perceptibles en What Now, Stay y Love without Tragedy / Mother Mary, con alguno que otro toque personal para hacer más interesante la mezcla.

Donde Unapologetic falla es en el reciclaje de géneros ya habituales en la marca Rihanna, aún ejecutados con gran maestría (el reagge de No Love Allowed, como mejor ejemplo), es difícil encontrar algo realmente nuevo aquí, en su lugar, tenemos temas altamente repetitivos y algunas cortesías de la Casa Internacional del Dubstep (Jump, Numb, Pour It Up).
El caso de las baladas es particular, allá donde la producción es estelar y lustrosa, estas no aportan nada más que un contraste a los uptempos y los convierten en una memoria distante, Loveeeeeee Song, Get It Over With, aportan nada más que la monotonía que Rihanna sentía al momento, y fallan espectacularmente al querer demostrar las aún flojas habilidades de Rih como una interprete emotiva  y vulnerable (aunque se mantienen muy por encima de la pantanosa California King Bed).


Mientras escribo estas líneas, Rih podría estar recibiendo la confirmación de que ha conseguido su primer Nº 1 en Estados Unidos, lo que era previsible, tomando en cuenta el ritmo con el que saca álbumes, y singles con diversos grados de éxito.
Con su imagen de megaestrella cimentada, una legión de fans cada vez más emparentados en la psicosis de las Believers o los Little Monsters, y hasta los más cínicos fanboy-wannabe-hipster's clamando por su "originalidad", es difícil negar su poderío y más aún separar a Rihanna "la persona", el "ser humano" de la maquinaria pop que hoy por hoy esta más tuneada que alguno de esos coches vistos en Enchulame la Máquina en términos de eficiencia y estética.
Una avalancha de comparaciones se me vienen a la mente para describirla, la reina del Marketing, la nueva Britney, la monarca del urban pop, todas encajan, pero quizás la comparación más adecuada, es aquella que la hago con una Big Mac, es deliciosa, llena, hecha con los "mejores ingredientes" (esas comillas no están allí por nada), y es accesible; pero, al igual que una Big Mac, esta no nutre, no aporta nada, es preparada para su fácil y rápido consumo... así que si buscas algo más sustancioso y "nutritivo", lo mejor es buscarlo en otra parte.

5/10

22 nov. 2012

Sobre Christina Aguilera y la era "Lotus"


De manera sorprendente Lotus, la más reciente entrega de Christina Aguilera, ha terminado convirtiéndose en el punto crítico de su carrera. Allá donde Bionic fue uno de los fiascos más comentados en el mundo pop, en aquel momento este no trascendía más allá de un traspié.
Sin embargo, así como ha comenzado la era de Lotus, esta pinta como un fiasco de aún mayores proporciones.

Ya desde la reticencia de la Aguilera a perder peso (justificando la decisión como un statement de empoderamiento a las mujeres gorditas) yo miraba con cierto escepticismo la dirección electro-uptempo que tomaba Lotus (un uptempo en el glosario del pop es sinónimo de coreografías).
Una vez con el producto terminado, reproduciéndose en mi Pc, me encontré de alguna manera satisfecho, tenía ante mi un disco pop casi perfecto, relativamente corto en cuestión de tracklist (uno de los grandes males que Aguilera tiene es su poco sentido de auto-edición), ligero en baladas (la característica que más aprecio), y libre de dubstep  (para diferenciarse de la competencia), todo apuntaba a un regreso a su modo-pop habitual. Sin embargo, hay, y siempre ha habido algo maligno con respecto al management de la carrera de esta diva (o al menos uno podía llegar a pensar eso durante la era Bionic), hoy por hoy, el estar incurriendo en errores tan básicos de promoción y marketing apuntan a un factor que no se había tomado en cuenta antes, la mismísima Christina.... Teniendo plataformas inmejorables para la promoción de Your Body (The Voice, y cualquier otro programa de NBC, con quienes tiene contrato), la Aguilera se ha reservado los derechos promocionales para el último minuto, comenzando así una furiosa (y probablemente fugaz) promoción para Lotus, casi una semana después del lanzamiento del disco.


Pese a no tener una temática clara, Lotus es más como el testimonio de un (o una) sobreviviente, pero con la dispersa y ahora-que-hacemos estrategia comercial que se esta gastando, la Aguilera hace poco o nada para respaldar al disco, cambiando su tono supervivencialista a uno más propio de una fiera herida.

Ante todo esto, el ego de Christina permanece intacto (en apariencia), en su universo sus decisiones personales son las que cuentan, que no quiere perder peso, que no quiere hacer promo, todo en detrimento de su ya precaria carrera.
Es difícil (como fanático) dar la cara y defender a una artista (y es que con todo la Aguilera es mucho más competente que muchas de las que se encuentran pululando en la cima de los charts) que ha perdido el impulso y la ambición que alguna vez la caracterizaron, y es que su caso es algo similar al de Britney, menos las drogas, la demencia, la fanaticada acérrima, y la disquera en el rol de titiritero. Aspectos que para bien o para mal son una ventaja (y en algunos casos una excusa) que Aguilera no tiene.

Y así mientras alrededor del mundo sus fanáticos se reúnen y organizan círculos de oración para Lotus, ella sigue en Los Angeles, embebida en su terquedad y hedonismo, es su carrera la que por falta de promoción va a terminar estancada, y si la experiencia de Bionic no fue lección suficiente, espero de corazón que la experiencia Lotus sea la que la haga entrar en razón.